Una mascota de primera

A Hilario lo encontré en el baldío cuando entré a buscar la pelota. Nunca había visto uno en la vida real. Mil veces en el Animal Planet, claro.

La piel era medio rara, entre amarilla y verde. Parecía una pulsera de esas tejidas que hace mi prima Sol. Movió primero una pata. Después otra. Me miró un rato largo. Fijo, muy fijo a los ojos. Yo me quedé como estatua un rato, porque con estos bichos hay que tener cuidado: les encanta la carne.

Hasta que vi la pelota. Lo demás sucedió en un segundo: él avanzó, yo me agaché, abrió su boca enorme y le tiré la pelota. ¡Qué atajada! La dejó caer y la empujó hacia mí, igual que Fido cuando quiere que le arroje el hueso. La tiré otra vez. Entonces fue cuando le puse el nombre, por Hilario Navarro que es el mejor arquero que existe en el planeta Tierra.

La verdad, me costó un poco convencer a mamá para que nos lo quedáramos. Pero tuvo que reconocer que es un arquero fenomenal, por más lagarto que sea. Además a Fido le cayó bien y no nos costó trabajo volverlo vegetariano. Porque no importa lo que digan en el Animal Planet: el único peligro con Hilario es que pinche la pelota. Si no fuera por eso, segurísimo ya estaría jugando en un equipo de Primera.

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7 comentarios en “Una mascota de primera

  1. Bien, muy a fuego lento llevo la facu porque conseguí otro trabajo de tiempo completo, tengo mucho viaje, estoy haciendo cursos, mucho deporte y de vez en cuando tengo algo de vida social, por lo que el cerebro me pide un respiro. Pero bien, con pilas. ¿Cómo va todo por allá?

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