El príncipe danzante

Había una vez doce hermanas

que bailaban un montón

pero nadie descubría

en dónde estaba el salón…

Las zapatillas gastadas

delataban su afición,

y aunque todos sospechaban

y prestaban su atención

nunca nadie descubría

 el secreto, y la misión

de sorprender la diablura

quedaba sin solución…

Una vez dijo su padre

(que era rey en la región)

“Al que logre revelarme

la verdad de la cuestión

le daré, pues, a una hija

y se hará merecedor

de ser príncipe heredero

con mi total bendición”.

Muchos jóvenes trataron,

pero nadie lo logró,

salvo el príncipe danzante

(según me he enterado yo).

Simuló beber el vino

que una doncella le dio

y roncó como dormido

y entonces las descubrió:

Por un túnel subterráneo

que diera a un acogedor

palacio se desplazaran

sin ver a su chaperón.

Y de verdad era extraña

allí la vegetación:

las hojas fueran de oro,

dorado fuera su olor.

 

Algunos dicen que el joven

al viejo rey le contó

adónde fueran sus hijas

a desahogar la pasión

que por el baile sentían,

burlando la prohibición

de deambular por las noches

sin ninguna otra razón

que el de ser hijas rebeldes

del pobre rey santurrón.

 

Pero otros me han comentado

que el joven nunca volvió:

se habrá quedado bailando

o haciendo de agricultor,

juntando flores de oro

en la dorada región.

 

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2 comentarios en “El príncipe danzante

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