El último taxi (leyenda urbana)

image-Danger-Lab-sdcc-2015-cyrus-perkins-the-haunted-taxi-cab-variant-cover

 

Mire que yo no me dejo llevar por todas esas historias de fantasmas que la gente repite como si fueran verdad. ¡Se escucha cada pavada!  Como eso de que han visto a Gardel, a metros de su propia tumba, conversando con Gilda ¡Pero, por favor! ¿De qué podrían hablar? No hay que saber mucho de música para darse cuenta de que la cumbia está en las antípodas del tango.

Es que acá en Chacarita hay un montón de muertos famosos, y eso despierta la imaginación de la gente. ¿No visitó todavía el panteón de personalidades? Le digo que al cementerio, muy a mi pesar, llegan más turistas que otra cosa. Y digo “muy a mi pesar” porque los turistas no compran flores. Pueden sacarse mil fotos en la tumba de Bonavena, pero al tipo no le ponen ni un clavel. Es así, la muerte ya no es lo que era.

Cuando yo era un pibe, no sabe lo que trabajábamos acá en el día de los muertos. Porque esta florería la fundó mi abuelo ¿le conté? ¡Ah, eran otros tiempos! La familia se pasaba el día al lado del difunto. Limpiaban las bóvedas, se traían el mate y se sentaban sin tanto prurito sobre las tumbas. ¡Y así se pasaban las horas charlando con sus muertos!

Por eso esa chica me llamó la atención. Tatuajes y aritos por todos lados, tan de esta generación  y, sin embargo, hizo lo que nadie hace en estos días: se pasó el día aquí. Llegó tempranísimo, no eran ni las siete. Yo, por lo menos, no había terminado de acomodar el puesto.

Compró un ramo de calas y eso también me extrañó. Ahora la gente prefiere fresias o jazmines; no se dan cuenta de que no duran nada y al pobre muerto enseguida le quedan las flores marchitas.  Desde acá se ve el ramo ¿lo ve? La chica estuvo a los pies de esa tumba todo el santo día.

Y ahí mismo la encontré yo, muerta, a la mañana siguiente. Hubiera pensado que dormía, de no ser porque la vi tomar el taxi la noche anterior. La historia por acá es conocida. Hay quien dice que la patente es RIP 666, pero esas son mentiras. Yo lo vi con mis propios ojos y le puedo asegurar que el coche no tiene patente alguna. Acá no es la primera vez que alguien se muere sobre la tumba del ser amado. Parece de película. Es hasta romántico si lo piensa un poco. Pero con el cementerio como escenario la cosa es más bien espeluznante. Más que conmover, espanta ¿no? Sigue leyendo

Anuncios