Ricitos tras las rejas

¡Es una nena adorable!
¡Y, ay, sus ricitos dorados!
Parece de propaganda
con su vestido a volados.

Pero aun así lo que hizo
no fue ninguna pavada
Es un delito y es grave:
“usurpación de morada”.

Los osos la denunciaron
con justísima razón:
como Pancha por su casa
los esperó en camisón.

A ver, no pedimos mucho:
¡Un poco de educación!
Preguntá antes de mudarte,
esperá la invitación.

¡Igual se la ve contenta
y tan feliz en la cárcel!
ya eligió una buena cama
y está dispuesta a quedarse.

El guardia se quejó un poco,
la acusa de confianzuda:
le exige de desayuno
té dulce con medialunas.

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Misterio en el escenario

pinocchio

 

No hubo en la historia del teatro

nunca un misterio mayor

¿Cómo ha logrado Pinocho

ser el primer actor?

 

No importa si siente miedo,

alegría o confusión

¡el pobre tiene en el rostro

siempre la misma expresión!

 

“¡Flexiona un poco las piernas!”,

el coreógrafo le indica.

Y aunque Pinocho se esfuerza,

la cosa se le complica.

 

“¡Es de madera!”, se queja

el director impaciente

¡Más vale, si el hada azul

es demasiado exigente!

 

Pero lo más complicado,

según nos cuenta una actriz,

es que repite el libreto

¡y le crece la nariz!