Piel de guapo

piel-de-asno-de-cathydelanssay

Ilustración de Cathy Delanssay

Resulta que en Muy Lejano
vivió una joven princesa
que se negaba a seguir
los patrones de belleza

Se cubrió con piel de asno
para que nadie la viera
y dejó atrás el palacio
yéndose de mochilera.

Le gustó que todo el mundo
se asustara , nomás verla:
se quedó con el disfraz
que adornó con unas perlas.

La gente, muy prejuiciosa,
apenas se le acercaba
así que para cambiarse
ni cerraba la ventana.

Por eso un joven del pueblo
muy pronto la descubrió
y en cuanto supo quién era
veloz se le declaró.

“¡Seguro es mi alma gemela!”
se dijo frente al espejo
“Así, con cara de asno
me quiere” ¡yo no lo dejo!

Se casaron enseguida,
se comieron las perdices
Pero el cuento no se acaba
(aunque sí fueron felices)

Parece que este muchacho
también guardaba un secreto:
se supo en la misma boda,
(me dicen los indiscretos).

Tapaba con piel de guapo
su físico verdadero
y sus orejas de asno,
con un bonito sombrero.

 

 

 

Anuncios

Alegato del sapo

Es verdad que a Pulgarcita
aquel día la rapté,
fueran nobles mis razones
ya lo verá, señor juez.
Este sapo introvertido
es mi hijo, ya lo ve.
No es buen mozo pero tiene,
como el padre, un “no sé qué”.
Pulgarcita es tan pequeña
del derecho y el revés,
y tan linda su carita
y su cáscara de nuez
que la quise como nuera;
¿y qué mal le podía hacer
este sapo tan viscoso?
(como el padre, ya lo sé).

Pero ¿vio? quiso meterse
un cardumen en acción
y los peces se llevaron
mi pequeña adquisición.
Y seguro Pulgarcita
se lamenta del error
de escaparse de este sapo
tan viscoso ¡sí, señor!

Lucas en el mundo del espejo

 

Iba caminando Lucas aquel día

por las asombrosas calles del espejo.

Por allá adelante pudo ver a Alicia

que con Humpty Dumpty muy alegre hablaba.

 

Casi la llamaba Lucas pero en eso

vio justo a un soldado que se le acercaba:

─Voy para la guerra ─dijo en un bostezo─

Chivirín ─decía ─. Ajajá─cantaba…

 

─¿Cómo es que te llamas? ─preguntó al soldado.

─Soy Mambrú, mi amigo ─Chivirín, cantaba

─¿Te vas a la guerra? ─dijo preocupado

─Ajajá ─decía,  mientras se marchaba.

 

Mambrú caminaba muy rápidamente

─Vuelvo para pascuas ─crédulo opinaba.

Lucas tarareaba dentro de su mente

la canción y entonces todo se aclaraba… Sigue leyendo

Tiempos modernos

 

Me contaron que el flautista

a Hamelín ha regresado

y otra vez el rey tirano

sin la paga lo ha dejado.

 

Avisado el soberano

del poder del instrumento,

le ha confiscado la flauta

para evitar el intento

de hipnotizar a los niños

con el sonido del viento.

Pero el flautista, ingenioso,

usó un remedio moderno:

 

Todos los niños del reino

siguieron sin distracción

como zombies, y atontados

la encantadora atracción

que el flautista les mostrara

sin ninguna compasión.

 

Fue así como en este cuento

los chicos todos se fueron

embobados y  contentos

¡detrás de un televisor!