Rock en Muy Muy Lejano

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Ilus de Alex Ducal (tapa de Los músicos de Bremen, versión de Lili Cinetto, Pictus). http://alexdukal.blogspot.com/

 

Hoy los músicos de Bremen
van a dar un recital
y, según el espejito,
será un éxito mundial.

Vestido como abuelita
El lobo ya está en la cola
¡Ni loco se pierde el show
por la niña preguntona!

Astuto, el gato con botas
consigue entrar sin pagar:
ha dicho que tiene un amo
que es productor musical.

Una rana con corona
intenta pasar también
Pero es inútil: no creen
que tenga sangre de rey.

Dice el líder de la banda:
“¡Primero, los marginados”
Festeja el patito feo
y se quejan sus hermanos.

 

 

 

 

 

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¡Otra que el guisante!

¡Qué príncipe tarambana!
Si fuera yo, no lo intento:
con una princesa así
no me voy de campamento.

Imaginate, un guisante
le hizo perder la cabeza.
¡Yo no quiero estar ahí
si se sienta en la maleza!

¿Si una hormiga se le mete
en la bolsa de dormir?
¡Va a gritar como si adentro
se encontrara un jabalí!

¡Ay, qué escándalo si cae
una lluvia inesperada,
o descubre entre las sombras
un gusano en la ensalada!

Y la suegra que decía:
“¡Qué princesa primorosa!”
Yo disiento, me parece
que más bien es quisquillosa.

Sueño de loro

En la tienda de mascotas
espera el loro Imanol
y sueña con que lo adopte
algún pirata español.

Repetir: “¡Filibusteros!
¡Queremos piezas de a ocho!”
desde el hombro de su amo
mientras se come un bizcocho.

Ver flameando la bandera
atada al palo mayor
con su blanca calavera
¡Qué magnífica visión!

Buscar una isla desierta
desenterrar un tesoro
vivir muchas aventuras
¡Ser libre, por sobre todo!

¿Dónde está la sirena?

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Ilustración de Pablo Pino para el libro Cambio de idea, que publicamos en coautoría, Riderchail, 2016.

La busqué por todos lados
y no la pude encontrar
Ni siquiera en Villa Gesell
¡Y estuve adentro del mar!

En mi pueblo, que no hay playa
me conformé con buscar
en la fuente de la plaza
que está en la calle central.

No la encontré en la pileta,
que estaba medio vacía.
Tampoco en el bebedero
que pusieron en la esquina

¿En donde se habrá metido
la sirena de mis cuentos?
¿será que vive en la lluvia
y por eso no la encuentro?

El testigo

Yo lo vi a este mismo gato
no con botas, con zapatos.
Y sé bien lo que les digo,
¡Tengo pruebas, además!
pues venía con un joven
importante y bien vestido
(imposible que sea otro
que el Marqués de Carabás).
¡Tan panzón iba el menino!
¿Hace falta que recuerde
el atraco que se diera
con el ogro, tiempo atrás?
¿Todavía no me creen?
¿Si les digo que llevaba
una bolsa de arpillera
y un conejo que atrapara
por deporte, nada más?
¿Qué por qué dejó las botas?
¿Cómo quieren que lo sepa?
¡Vamos, gente impertinente!
¡Las tendría que lustrar!

Alegato del sapo

Es verdad que a Pulgarcita

aquel día la rapté,

fueran nobles mis razones

ya lo verá, señor juez.

Este sapo introvertido

es mi hijo, ya lo ve.

No es buen mozo pero tiene,

como el padre, “un no sé qué”.

Pulgarcita es tan pequeña

del derecho y el revés

y tan linda su carita

y su cáscara de nuez

que la quise como nuera

¿y qué mal le podía hacer

este sapo tan viscoso?

(como el padre, ya lo sé)

Pero ¿vio? quiso meterse

un cardumen en acción

y los peces se llevaron

mi pequeña adquisición.

Y seguro Pulgarcita

se lamenta del error

de escaparse de este sapo

tan viscoso ¡sí, señor!

La manzana de Blancanieves

 

Ya lo ven, por esa bruja

me ha quedado mala fama.

¡Justo a mí, que soy sabrosa,

rica en fibras, linda y sana!

 

¿No podía la ladina

usar una mandarina?

¿una uva, una ciruela,

una banana, una pera?

 

¿Por qué no tomó un limón,

que es una causa perdida?

¿o una fruta abrillantada,

que es un poco de mentira?

 

Ya lo sé: no le quedaban

más frutas en la cocina

¿Pero en el bosque no había

ni una verdulería?